Impulsado por mis inquietudes personales, empiezo
a trabajar con los materiales que hay a mi alrededor. Trato sólo
de expresar sentimientos sin otro objetivo que reflejar mis necesidades
personales.
Lentamente esta vena artística va esculpiendo una forma de vivir, una forma más de respirar para mí. Utilizo materiales que ya tuvieron su historia, que ya hayan vivido. Cuando los trabajo intento darles la importancia o relevancia que tuvieron en su pasado, es como si les devolviera la "dignidad perdida". El hierro, la piedra, la madera... ya han tenido su periodo útil, yo simplemente los reciclo cuando ya no son importantes, cuando ya no "valen" para nuestra sociedad. Intento, como una madre que da a luz, hacer que me hablen estos objetos sin vida, para reanimarlos y darles una nueva existencia más allá de lo que fueron. Cuando los compongo, ellos mismos me piden lo que les hace falta, y a veces acaban dirigiendo el resultado final de la escultura; no obstante, partiendo de materiales duros y de formas punzantes se puede llegar a proyectar formas cálidas y relajantes.
La clave reside en conseguir un equilibrio entre la estática y el movimiento, entre el espacio y la forma. Los materiales limitan el espacio en el cual se trabaja, pero a la vez no tienen límite para expresar lo que se quiera. En la creación de una pieza intervienen todas las unidades camaleónicas que la forman, que las combino y coordino con la intención de encontrarles un vínculo armónico que las convierta en esculturas. Personalmente, este reto, es lo que más me gusta, ya que de esta forma se establece un diálogo creativo entre la pieza y yo, para llegar a un resultado satisfactorio. La interpretación de las piezas, a pesar de tener una expresión contundente, fruto de los componentes estáticos, duros y a veces hasta agresivos, está abierta al publico que las vea. Yo simplemente intento no modificar la fuerza que tienen los componentes por si mismos ya que así impera una estética relajante fruto de una antítesis. Encuentro positivo el hecho que cada individuo que entra en diálogo con mis obras de arte, saque sus propias conclusiones, a menudo muy divergentes de las mías. Creo que la composición de los materiales respira la vitalidad que intento darles y la retiene para quien las mira. No me he dejado influenciar por ninguna directriz ni parámetro artístico, ya que es el sentimiento que predomina en todas mis creaciones. Son una expresión de mi estado de ánimo y me es placentero ver su progresión. Este hecho actúa sobre las esculturas, que a pesar de estar realizadas con materiales parecidos y reducida gama cromática, son muy distintas entre ellas.